One of my biggest dreams is to be a translator.

I love learn languages and always try to learn some. Actually I’m learning russian and try practice everyday my english. I learned english since I was in kindergarten as a second language and I studied in high school a specialization of “Interpretation and Translation in English Texts” so, I want start to use this certification, finally.

For now, I had the idea to upload here my translations of some english texts into spanish and maybe, in vice versa.

Not my first translation ever, but the first here. This is part of the first chapter of the book Dream House by Marzia Bisognin, one of my favorites books until now.

You can read in english the first chapter of her book here.

So now, I will start with the text in spanish.

Ahí está, justo en frente de mí.

Una casa de un solo nivel con apariencia del renacimiento griego que, por su apariencia, probablemente data del año 1900s.

Desde la entrada, un camino de pequeñas losas cruza el jardín frontal, terminando en tres pequeños peldaños que conducen a la entrada. Una hilera de columnas soporta un frontón triangular con una pequeña ventana en forma de ojo de buey que adorna la façade (fachada), y en medio de ellos, puedo ver una mecedora en medio de las macetas.

La casa completa está pintada de un blanco luminoso que sobresale por el azul tenue de las persianas que flanquean sus estrechas ventanas. Se encuentra rodeada por un césped verde cuidadosamente cortado, setos perfectamente podados e inmaculadas camas de flores. Todo acomodándose perfectamente al lugar.

Un camino delgado de humo se elevaba desde la chimenea sobre el tejado terminado en punta. A un lado, en lo alto de una iglesia blanca, la aguja del reloj se asoma por detrás de árboles distantes, mientras que, del otro lado, las tejas oscuras del techo del vecino son visibles.

De alguna manera, tengo la extraña sensación de que esto es todo lo que he soñado alguna vez, incluso desde que era solo una niña que tenía una casa modesta pero exquisita, una casa como esta, rodeada por campos y extraños vecinos. Y ahora parece que la imagen que eh estado ensamblando en mi mente desde la infancia ha venido a la vida justo frente a mí, solo para poder admirarla en todo su esplendor.

Estoy parada ahí, junto a la puerta negra de fierro que me separa del jardín tan pulcro y observo fijamente el timbre, un elegante y pequeño botón dorado fijo debajo de una placa de bronce que, evidentemente, nadie se ha molestado en alterar para poner un nombre.

La placa no grabada sugiere que, actualmente, no hay nadie viviendo en la casa, pero los campos bien cuidados desmienten la idea y me mantiene ahí, paralizada.

Perfectamente quieta.

Inmóvil.

Congelada.

Preguntándome como llegué precisamente aquí, en primer lugar.

Nunca había visto esta casa, y, sin embargo, siempre ha estado ahí donde está. Lo sé.

De alguna manera.

Cubierto por las nubes lanosas del intenso otoño, el cielo se vuelve cada vez más oscuro a cada segundo. Así se siente al menos, aunque realmente no tengo idea de cuánto tiempo eh estado aquí, con mi dedo suspendido en medio del aire, dirigiéndose a ese solitario botón.

El aire es pesado con un fuerte aroma, algo que reconozco, algo que me hace pensar en…¿cortacésped? ¿Es eso aceite? ¿O es queroseno?

Ni si quiera sé lo que estoy esperando aquí parada, pero definitivamente hay algo que me impide volver a tocar el timbre; es como si no debiera estar aquí ahora, en este momento en particular.

Sin embargo, aquí estoy, atorada debajo de este oscurecido cielo. Finalmente, decido a forzarme a seguir con esto. Cerré los ojos, respiré profundo, y comencé a mover mi dedo hacia adelante.

Antes de estar lo suficientemente cerca para hacer contacto, escuché una voz preocupada cercana a mí preguntando, “¿estás bien?”

Abrí los ojos de golpe y vi una pareja de ancianos parada frente a la entrada la cual había estado admirando con tanta intensidad hace un minuto. Los miré fijamente, sin pronunciar una palabra.

Luciendo cada vez más perturbada, la mujer descendió los peldaños lentamente y caminó hacia mí con el anciano detrás de ella. Ella no me miraba, sus ojos parecían estar enfocados en algo sobre mi hombro.

Los míos quedaron sobre ella.

Llegó a la puerta y me miró a la cara. Con los ojos bastante preocupados repetía “¿estás bien, querida? No deberías estar ahí afuera en la lluvia.”

Miré hacia los adoquines grises debajo de mis pies y me di cuenta de que, en efecto, se habían llenado rápidamente de manchas oscuras y húmedas. Antes de que pudiera decir algo, el caballero alto que la acompañaba, abrió la puerta y puso su brazo alrededor de mí, implicando una invitación a entrar a lo que supuse es su hermosa casa.

Una vez que estuvimos a salvo dentro de la casa, la puerta frontal se cerró detrás nuestro y nos acomodamos sobre el sofá cerca de la chimenea. No puedo dejar de mirar alrededor de la habitación en la que me encuentro: un salón de tamaño mediano con un alto techo en relieve, su decoración victoriana iluminada por dos largas ventanas francesas y un candelabro de cristal.

En verdad es, la casa de mis sueños. Simplemente pasó a pertenecer a alguien más.

*Special thanks to my friend Diego Bonales for help me with the revision.

Thanks for read!/¡Gracias por leer!

Angy.

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